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BENEFICIOS DEL REMO

BENEFICIOS DEL REMO

Desde el siglo XVIII hasta nuestros días

El remo es un deporte acuático que consiste en manejar una embarcación a través de la propulsión de esta, utilizando la fuerza muscular de uno o varios remeros, cada uno de ellos con uno o dos remos (de ahí el nombre de esta disciplina).

Nació en Gran Bretaña en el siglo XVIII, donde su principal función era el transporte, tanto de personas como de mercancía. En 1829 se organizó la primera regata: Oxford – Cambridge, en el río Támesis. Esto sirvió como detonante y, desde 1856, esta cita se celebra anualmente (a excepción de los periodos de las dos guerras mundiales). La primera competición olímpica fue en París en el año 1900.

Respecto a los aspectos mecánicos, podemos dividir la actividad en dos fases: la acuática y la aérea. En la primera, se ejerce fuerza en el remo para que este empuje al agua y haga avanzar la embarcación. La segunda, consiste en recuperar, volver a la posición inicial para introducirse de nuevo bajo la superficie.

Hay varios estudios que corroboran que los beneficios que este deporte genera a las personas que lo practican son tanto físicos como psicológicos, sociales y emocionales.

Por ejemplo, un estudio médico-científico de la Universidad de British Columbia con mujeres supervivientes de cáncer de mama demuestra que el movimiento cíclico y continuado que requiere el remo ayuda a la recuperación de la musculatura del torso superior, además de disminuir los riesgos de aparición de esta patología y reforzar su estado emocional.

Además, las actividades que implican una sincronización con otras personas, ya sea el remo -como en este caso-, formar parte de un grupo de baile o tocar en una orquesta hacen que nuestra generosidad, confianza y tolerancia hacia los demás aumente. Se crean vínculos con varias personas a la vez, donde se pueden formar grupos más grandes. Esto fomenta la evolución individual a través de la socialización.

El estado de ánimo es otro de los factores que se ven favorecidos con el remo o cualquier otro deporte. La práctica de estos nos permite liberar estrés y endorfinas, las hormonas que nos producen sensaciones placenteras. Son las llamadas “hormonas de la felicidad”. Su papel es clave, ya que son neurotransmisores (nexos) entre la mente y el cuerpo; transportan el placer, la euforia, la felicidad e, incluso, el alivio del dolor. Motivan un estado mental positivo y activo, reduciendo el estrés, lo que contribuye en la mejora del estado social y psicológico de las personas. Además, también nos aportan relajación, lo que favorece a la calidad del sueño.

Una de las consecuencias de la liberación de endorfinas, como ya hemos dicho, es la reducción de estrés, aunque este tema es un poco más complejo y hay que tratarlo con cuidado. Es cierto que practicar deporte reduce el nivel de estrés, pero ¿cuál es el problema? La sobrecarga de entrenamiento. Algunas personas, bien por autoexigencia, bien por presiones externas, terminan llegando al sobreentrenamiento y éste, al contrario de todos los factores positivos que hemos dicho anteriormente, puede producir cansancio, estrés y pérdida de motivación. Lo ideal es hacer un entrenamiento regulando la intensidad y el volumen entorno a las capacidades de cada individuo.

Por último, volviendo a los beneficios físicos del remo, éste fortalece el sistema y la resistencia cardiovascular, ya que requiere mucho ejercicio de cardio. Esto supone un estado aeróbico que mejora la capacidad pulmonar, el funcionamiento del corazón y la circulación sanguínea. Como consecuencia, previene la hipertensión arterial y el control de la glucemia.

Es uno de los deportes más completos y que más nos beneficia a todos los niveles. ¿A qué esperas para probarlo?

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